Acción y reacción

 

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William McKinley fue miembro del Congreso antes de ser elegido vigésimo quinto presidente de los Estados Unidos.

Una mañana, a camino de su oficina en el Congreso, entró en un tren y se sentó en el único lugar desocupado. Minutos más tarde, una señora de apariencia enferma entró en el tren, no encontrando un lugar para sentarse, ella se detuvo aferrada a una alza pegada al techo, cerca de un colega deMcKinley .

El  congresista se escondió detrás de su periódico y no ofreció su lugar a la señora.

Mckinley se levantó, dio unas palmaditas al hombro de la señora ofreció su asiento y tomó su lugar en el pasillo del tren.

Algunos años más tarde, cuando McKinley era presidente, le recomendaran ese mismo diputado para ocupar el cargo de embajador de los Estados Unidos en el extranjero.

Mckinley se negó nombrarlo embajador. Temió que un hombre que no ha tenido la gentileza de ofrecer su lugar a una señora enferma en un tren lleno de gente, también no tendría la cortesía y la sensibilidad necesaria para ser embajador en una nación con problemas.

Decepcionado, el congresista lamentó su suerte a mucha gente en Washington, pero nunca supo por qué McKinley eligió a otra persona para el puesto.

Para cada acción una reacción.

Besitos y hasta viernes 🙂

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